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Plantilla Orbit: CRM simple con embudo y contactos

Orbit es la plantilla de CRM sencillo de la galería de Zugo. Trae una página de presentación y una aplicación real: tablero de embudo, fichas de trato con importe y empresa, contactos, informes y actividad reciente. Los datos se guardan en el navegador entre visitas. Clonarla no gasta créditos y cada edición cuesta 3 créditos.

Abajo está el reparto: qué funciona de verdad, dónde está la frontera entre herramienta personal y sistema de equipo, y con qué ediciones Orbit se convierte en tu embudo.

¿Qué incluye la plantilla Orbit?

La plantilla son dos piezas: la página que vende la idea y la aplicación que vive detrás del botón de acceso. Las dos funcionan y las dos se editan con texto en el chat.

Pantalla Qué contiene
Escaparate Promesa, explicación del problema, tres bloques de capacidades, opiniones, llamada final
Acceso Formulario con correo y contraseña, pantalla de regreso
Embudo Tablero de etapas con fichas de trato y contador en el menú lateral
Ficha de trato Nombre, empresa e importe
Contactos Lista de personas y empresas vinculadas a los tratos
Informes Cifras agregadas del embudo
Actividad Lista de los últimos movimientos

La actividad reciente merece mención aparte. Muestra los últimos movimientos de los tratos y resuelve algo que suele recordarse tarde: al volver tras el fin de semana, una persona debe entender en diez segundos qué ha cambiado.

En el menú lateral de la parte de trabajo hay solo cinco puntos: embudo, contactos, informes, cuenta y ajustes. Esa navegación corta es una decisión, no una carencia: cuantos menos sitios a los que irse, más probable es que se entre cada día.

La parte de trabajo es deliberadamente modesta. No hay permisos, departamentos ni informes complejos, pero sí lo que hace útil un embudo: etapas, importe del trato y vínculo claro con el contacto. Aquí la modestia está más cerca de la virtud que del defecto.

¿Qué funciona de verdad y qué es solo interfaz?

Tratos, contactos y etapas se guardan en el navegador, así que una ficha añadida sobrevive a recargar la página. El tablero funciona de verdad: los tratos se crean, se mueven y se suman. No es una maqueta dibujada, y comprobarlo cuesta un minuto y cero créditos.

El formulario de acceso es otra cosa. No comprueba la contraseña ni separa usuarios: los datos viven en el navegador donde los escribiste, y un compañero verá un tablero vacío en su ordenador.

De ahí sale la conclusión práctica. Como registro personal de oportunidades, Orbit está listo casi de inmediato. Como CRM de equipo necesita base de datos y acceso reales, que se añaden encima con el conector de Supabase. El trabajo a varias manos está tratado en si se puede colaborar en un proyecto.

Conviene comprobar la diferencia con las manos antes de meter tratos reales. Crea dos fichas, abre el proyecto en otro navegador y mira que allí no hay nada. Cinco minutos de prueba evitan una semana de confusión y una conversación incómoda.

¿A quién le sirve Orbit y a quién no?

Sirve cuando hay pocos tratos y los lleva una sola persona: autónomos, consultores, agencias pequeñas, profesionales que trabajan por encargo. Aquí el valor no está en las funciones sino en que a este CRM se entra de verdad, porque cabe en la cabeza.

Sirve también como prototipo antes de comprar un sistema grande. Montar tu embudo, vivir con él un mes y descubrir qué etapas necesitas de verdad sale más barato que configurar un producto ajeno con requisitos aún sin aclarar.

No sirve a un departamento de ventas con varios comerciales y permisos. Tampoco sirve donde el CRM debe estar unido a telefonía, correo y contabilidad: esas integraciones se hacen aparte y la plantilla solo es el punto de partida.

Merece mención quien ya usa un CRM grande y está descontento. La plantilla no lo reemplaza en funciones, pero funciona bien como borrador de requisitos: en una tarde reúnes lo que usas de verdad y ves qué parte del sistema grande te sobra.

Si lo que necesitas no es un embudo sino una lista de registros con búsqueda, mira la plantilla Nimbus: es más simple y está más cerca de esa tarea.

¿Clonar la plantilla o describir el CRM desde cero?

La aritmética es sencilla. Una construcción por descripción cuesta 6 créditos y se hace exactamente según tu texto. El clon no gasta créditos y solo pagas las diferencias respecto a un esqueleto que ya viste funcionando en la vista previa.

La plantilla gana cuando tu proceso es una secuencia de etapas con el trato como entidad principal. Entonces las diferencias son pocas: otros nombres de etapa, otros campos, otro titular. Tres o cuatro ediciones y es tu CRM.

El prompt limpio gana cuando la entidad principal es otra. Control de inmuebles, horario de clases, avisos de reparación con responsables: allí el embudo estorba más de lo que ayuda, y sale más barato describir la tarea desde cero que desmontar un esqueleto ajeno. La señal es simple: si de las siete pantallas necesitas dos, usa prompt limpio.

Hay un tercer camino que se olvida: empezar con la plantilla para entender los requisitos y después construir la versión final desde cero con criterio. Un mes conviviendo con el prototipo explica más sobre tu proceso que cualquier planificación sobre papel.

¿Cómo adaptar Orbit a tu embudo?

Lo primero son las etapas, porque de ellas depende todo lo demás. Los nombres de etapa de un CRM ajeno casi nunca coinciden con tu proceso real.

  1. Describe tus etapas. "Cambia las etapas por: solicitud, llamada, propuesta, contrato, cobro".
  2. Ajusta los campos del trato. Añade lo que usas de verdad: fecha límite, origen, responsable, probabilidad.
  3. Configura los informes. "Muestra el importe por etapa y el número de tratos parados más de dos semanas".
  4. Renombra el producto y reescribe el escaparate. Si el CRM es solo para ti, el escaparate se puede quitar con una edición.
  5. Traduce la interfaz. Una edición cambia el idioma entero, incluidos estados vacíos y etiquetas de botones.
  6. Publica. El proyecto recibe una dirección del tipo nombre.zugo.run y encima se conecta tu propio dominio.

Un consejo práctico que conviene aceptar antes de la primera edición: no añadas campos por si acaso. Cada campo de más es otra razón para no rellenar la ficha, y un CRM que no se rellena es inútil venga de donde venga. Empieza con el mínimo y añade cuando notes la falta.

¿Cuánto cuesta dejarlo listo para trabajar?

El clon no gasta créditos, así que la cuenta empieza en las ediciones. La versión personal para tu embudo suele caber en tres o cuatro; la de equipo exige una etapa aparte con base de datos y acceso, y conviene planificarla por separado.

Acción Coste
Clonar la plantilla Cero créditos, sin pasar por la IA
Una edición en el chat 3 créditos
Construcción desde cero por descripción 6 créditos
Plataforma multipágina 12 créditos las tres primeras páginas, 3 por cada página adicional
Modo Hi-Fi El doble: edición 6, construcción 12

Planes: Free entrega 5 créditos, Pro cuesta $25 al mes con 200 créditos y Business cuesta $99 al mes. Cada construcción se arranca en un entorno aislado antes de entregarse, y una versión que no abre no se entrega.

Sobre el plan gratuito hay un detalle poco intuitivo que conviene conocer antes de registrarse. Los 5 créditos iniciales no alcanzan para una construcción desde cero, que cuesta 6. El camino de la plantilla sí cabe: el clon no gasta nada y queda saldo para la primera edición. Para un CRM viene bien, porque ves tu embudo con tus etapas sin pagar y sin dejar tarjeta.

El planteamiento general de montar un CRM sin programador, incluida la elección entre plantilla y descripción, está en cómo crear un CRM con IA.

¿Qué ediciones se piden más?

Las peticiones se repiten de proyecto en proyecto, así que viene bien tenerlas a mano. Funcionan las frases que nombran un elemento concreto y un comportamiento concreto, no un deseo del tipo "hazlo más cómodo".

"Añade filtro por etapa y búsqueda por nombre de empresa". "Muestra en la ficha la fecha del último contacto y resalta los tratos parados". "Pon la suma del embudo en la cabecera y recalcúlala al mover una ficha". "Añade botón de archivar para que los tratos perdidos no estorben".

Tema aparte es la exportación. La petición "añade descarga de los tratos a un archivo" se resuelve con una edición y reduce mucho la inquietud por quedar atado a la herramienta. Además el código del proyecto se puede exportar a GitHub en cualquier momento, como se explica en si se puede exportar el código.

Otra edición infravalorada es la del móvil. Un tablero por etapas se comporta mal en pantalla estrecha si no lo pides directamente: "en móvil muestra las etapas como lista y no como columnas". Un comercial suele apuntar el trato desde el teléfono justo después de la llamada, así que ahí es donde hay que revisarlo.

¿Dónde están los límites honestos?

Un navegador no es un equipo. Sin base de datos y sin acceso, Orbit sigue siendo una herramienta personal. Está bien para una persona y no vale para un departamento donde dos personas deben ver el mismo embudo.

Las integraciones con telefonía y correo no salen de un prompt. Los conectores disponibles son Supabase, Stripe, GitHub, Vercel, Resend, Google Analytics y dominio propio. Todo lo que quede fuera exige trabajo aparte, y conviene valorarlo antes de mover tratos reales al sistema.

Tu lógica de ventas llega por ediciones. Reglas complicadas de comisión, recordatorios automáticos, embudos dentro de embudos: se describen por pasos y se comprueban punto por punto. En un producto complejo Zugo no sustituye a un equipo de desarrollo, y decirlo antes sale más barato que descubrirlo a mitad de camino.

Probar el esqueleto contigo mismo es rápido y casi gratis: abre la galería en zugo.dev, clona Orbit y en la primera edición cambia las etapas por las tuyas. Si después te apetece meter tratos reales, la plantilla te sirve.

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