Plantilla Nimbus: app de notas con búsqueda y anclado
Nimbus es la plantilla de aplicación de notas de la galería de Zugo. Trae una página de presentación y una pantalla de trabajo con lista de notas, búsqueda, anclado y guardado entre visitas. Clonarla a tu proyecto no gasta créditos, y a partir de ahí cada edición cuesta 3 créditos.
Debajo está el reparto completo: qué hay dentro, dónde termina la parte que funciona de verdad y con qué frases se convierte en tu aplicación en pocos minutos.
¿Qué incluye la plantilla Nimbus?
La plantilla son dos piezas conectadas, y entenderlo antes de la primera edición ahorra créditos. Primero está la página que explica la idea del producto, y detrás del botón de acceso vive la pantalla de trabajo con las notas reales.
| Pantalla | Qué contiene |
|---|---|
| Presentación | Titular con la promesa, bloque de enfoque, cuatro tarjetas de capacidades, llamada final |
| Acceso | Formulario con correo y contraseña, pantalla de bienvenida al volver |
| Biblioteca | Columna lateral con contadores: todas las notas y las ancladas |
| Lista | Listado de notas con búsqueda dentro del contenido |
| Vista | Área de lectura y edición, más el estado de "nada seleccionado" |
Las cuatro tarjetas de la presentación están nombradas por tareas y no por funciones: escribir rápido, buscar y encontrar de verdad, anclar lo importante y renunciar a la jerarquía de carpetas. Es argumentación lista para reescribir sin tocar la maquetación.
El estado de "nada seleccionado" merece atención aparte. Quien empieza suele olvidarlo, y entonces la aplicación parece rota la primera vez que se abre. Aquí ya está dibujado, así que recibes un detalle que en otro caso habría costado una edición entera.
¿Qué funciona de verdad y qué es solo interfaz?
Las notas se guardan en el navegador, de modo que una nota creada sobrevive a recargar la página. La lista, la búsqueda y el anclado trabajan sobre estado real y no sobre tarjetas dibujadas, y eso se puede comprobar en un minuto sin gastar nada.
El formulario de acceso es otra cosa. Muestra cómo se ve la pantalla, pero no comprueba la contraseña ni separa usuarios: los datos viven en el navegador donde los escribiste y en otro dispositivo no aparecen.
La diferencia es de fondo y conviene tenerla clara desde el primer día. Un bloc de notas personal en un portátil queda resuelto tal cual. Las notas compartidas de un equipo necesitan base de datos y acceso reales, y eso se añade encima con el conector de Supabase, como se explica en si la IA puede crear una app con base de datos.
Compruébalo antes de meter contenido serio. Crea dos notas, abre el proyecto en otro navegador y verifica que allí está vacío. Cinco minutos de prueba evitan una semana de malentendidos con un compañero.
¿A quién le sirve Nimbus y a quién no?
Sirve cuando necesitas una herramienta personal con mecánica clara: notas, diario de observaciones, base de fragmentos de texto, lista de ideas, registro de llamadas. Todo lo que tenga texto, fecha y marca de importancia encaja casi sin retoques.
No sirve cuando hay varias entidades relacionadas entre sí. Tareas con proyectos y responsables, tratos con contactos, almacén con productos: ahí hace falta otra estructura de pantallas. Para un embudo de ventas con contactos está la plantilla Orbit, que parte de otra idea.
Hay un caso intermedio muy frecuente: te gusta la carcasa pero el contenido es otro. Es un escenario normal. El esqueleto de lista más búsqueda más ficha aguanta un cambio de dominio, y recetas, entrenamientos o contactos entran ahí sin pelearse con nada.
La pregunta que decide es sencilla: ¿tu registro cabe en una tarjeta con texto, fecha y marca de importancia? Si cabe, la plantilla sirve casi sin cambios. Si tu registro necesita listas anidadas, archivos y enlaces a otros registros, el esqueleto empezará a estorbar.
¿Clonar la plantilla o describir la app desde cero?
La diferencia está en el punto de partida y en lo que pagas. Una construcción por descripción cuesta 6 créditos y devuelve un proyecto hecho exactamente según tu texto. El clon no gasta créditos y devuelve una pantalla que ya viste funcionando en la vista previa.
De ahí sale una regla simple. Si tu idea se parece a "lista de registros con búsqueda", Nimbus es más barato y más previsible, porque solo pagas por las diferencias. Si tu idea está lejos, el esqueleto estorbará y las ediciones sumarán más que una construcción nueva.
Hay un segundo valor menos evidente. La plantilla enseña cómo se ve una tarea bien planteada: nombra al usuario, las pantallas y las acciones. Esa misma estructura conviene copiarla cuando describas algo propio, porque un prompt con sustantivos y acciones concretas produce menos sorpresas.
Y un argumento más: ves el resultado antes de pagar. La vista previa de la galería abre y funciona, así que decides sobre algo terminado y no sobre la promesa de que tu descripción dará lo que imaginas.
¿Cómo adaptar Nimbus a tu caso?
El orden importa. Primero cambia el significado y después el aspecto, o pagarás dos veces por el mismo trozo de trabajo.
- Renombra el producto y reescribe la promesa. Una edición cambia el nombre en todas partes y sustituye el titular de la presentación.
- Cambia el dominio. "Sustituye las notas por recetas: la tarjeta gana tiempo de preparación y raciones".
- Ajusta la composición de pantallas. Quita lo que sobra y añade lo que falta: filtro por etiqueta, orden por fecha, contador en la columna lateral.
- Afina el aspecto. Paleta, tipografía, densidad de la interfaz. Sale más barato al final, cuando las pantallas ya están estables.
- Publica y revisa en el móvil. El proyecto recibe una dirección del tipo
nombre.zugo.runy encima se conecta tu propio dominio.
Formula cada edición en una frase concreta. "Hazlo más bonito" cuesta lo mismo que "aumenta el interlineado de la lista y quita los bordes de las tarjetas", pero solo la segunda se puede comprobar después.
¿Cuánto cuesta dejar la plantilla lista?
Clonar no gasta créditos, así que la cuenta empieza en la primera edición. Cambiar nombre y textos es una edición, cambiar el dominio otra, y ajustar pantallas suele llevar dos o tres más.
| Acción | Coste |
|---|---|
| Clonar la plantilla a un proyecto nuevo | Cero créditos, sin pasar por la IA |
| Una edición en el chat | 3 créditos |
| Construcción desde cero por descripción | 6 créditos |
| Plataforma multipágina | 12 créditos las tres primeras páginas, 3 por cada página adicional |
| Modo Hi-Fi | El doble: edición 6, construcción 12 |
Los planes son simples: Free entrega 5 créditos, Pro cuesta $25 al mes con 200 créditos y Business cuesta $99 al mes. En Pro el margen para reformar una plantilla se cuenta por decenas de ediciones y no por unidades.
Aquí conviene decir algo que se suele callar. Los 5 créditos iniciales no alcanzan para una construcción desde cero, porque cuesta 6. Para la plantilla sí alcanzan: el clon no gasta nada y la primera edición cabe en el saldo gratuito. Es el único camino que funciona de verdad sin pagar.
Antes de entregarse, cada construcción se arranca en un entorno aislado. Una versión que no abre no se entrega, y eso reduce el riesgo de ver una pantalla en blanco después de una edición. No elimina el riesgo entero: la comprobación detecta una construcción rota, no un resultado distinto del que tenías en la cabeza.
¿Qué ediciones se piden más?
En los casos típicos las peticiones se repiten, así que viene bien tenerlas a mano. Funcionan las frases que nombran un elemento concreto y un cambio concreto, porque se pueden verificar de un vistazo.
"Añade etiquetas: la nota gana una lista de marcas y la columna lateral gana un filtro por marca". "Ordena por fecha de modificación y muestra la fecha en la lista". "Añade botón de borrar con confirmación". "Busca a la vez en el título y en el texto".
Categoría aparte son los ajustes para móvil, y conviene dejarlos para el final. La pantalla se comporta distinto en un ancho pequeño, así que pide directamente: "en móvil muestra primero la lista y abre la ficha a pantalla completa". Revísalo en un teléfono real y no en una ventana encogida.
Y lo último por orden, no por importancia: el idioma de la interfaz. Una edición del tipo "traduce toda la interfaz al español, incluidos los estados vacíos y las etiquetas de los botones" cierra el asunto. Los estados vacíos se mencionan a propósito, porque son lo que más se olvida y luego aparece un "Nothing selected" en mitad de una app en español.
¿Dónde están los límites honestos?
Es una aplicación, no una plataforma. Nimbus está pensado para una persona y un navegador. El escenario multiusuario con roles y permisos se construye encima, con base de datos y acceso, y eso es trabajo aparte. Cómo se comporta el inicio de sesión generado está contado en si la IA puede crear login y cuentas.
La lógica específica llega por ediciones. Cifrado de notas, sincronización entre dispositivos, edición conjunta: se describen por pasos y se comprueban de uno en uno, o acabas con varias piezas a medio funcionar. Reservar tiempo para ello es más sensato que esperar que quepa en un solo prompt.
En un producto complejo, Zugo no sustituye a un equipo de desarrollo. Una herramienta personal o una utilidad interna se cubren enteras. Un producto que vas a vender durante años con varios desarrolladores acaba saliendo del chat, y para eso está la exportación del código a GitHub: el proyecto es tuyo y te lo puedes llevar cuando quieras.
El primer paso es pequeño: abre la galería en zugo.dev, clona Nimbus y en la primera edición sustituye las notas por la entidad con la que trabajas cada día. En un par de minutos verás si el esqueleto es el tuyo o te conviene la plantilla de al lado.