Cómo crear una web de jardinería sin código, paso a paso
Una web de jardinería sin código se hace describiendo tres cosas: los servicios que prestas, la zona donde trabajas y cómo pides los datos de un presupuesto. Zugo genera la web a partir de ese texto y la publica. Una página suelta cuesta 6 créditos y tarda alrededor de un minuto.
Un negocio de jardinería y paisajismo se contrata mirando fotos y llamando por teléfono. La web solo tiene que hacer dos cosas bien: enseñar trabajos reales y facilitar que alguien te describa su jardín sin llamar. Todo lo demás sobra.
¿Qué páginas necesita de verdad una empresa de jardinería?
Cinco, y sobreviven bastante bien sin ninguna más. La tentación de añadir blog, catálogo de plantas y calculadora de riego es fuerte, y casi siempre retrasa la publicación meses.
Inicio con tres trabajos en fotos grandes, la zona donde trabajas y un botón de presupuesto. La zona en la portada evita la mitad de las llamadas inútiles, porque quien está a ochenta kilómetros lo ve antes de marcar.
Servicios, separados de verdad. Mantenimiento periódico, diseño de jardín, poda, riego automático y obra exterior son trabajos distintos con clientes distintos, y meterlos en una lista de viñetas los vuelve invisibles.
Trabajos, que es la página que más se mira. Cada proyecto con foto de antes, foto de después, qué se hizo y cuánto tiempo llevó. El tiempo importa más de lo que parece: quien contrata quiere saber cuántos días tendrá gente en su jardín.
Presupuesto, con un formulario que pregunte lo que tú preguntarías por teléfono. Y contacto con teléfono visible, porque en este sector la llamada sigue ganando al formulario.
¿Qué hace que la página de trabajos funcione?
El par de fotos, y poco más. Un antes y un después bien hechos convencen más que cualquier texto sobre profesionalidad y experiencia.
| Elemento del proyecto | Qué demuestra | Error habitual |
|---|---|---|
| Foto antes, mismo encuadre | Que el cambio es real | Fotos desde ángulos distintos |
| Foto después, misma luz | Que el resultado es tuyo | Imágenes de banco genéricas |
| Qué se hizo, en tres líneas | Alcance del trabajo | Lista de servicios sin contexto |
| Superficie y duración | Escala y compromiso | Omitirlo y generar dudas |
| Zona o tipo de vivienda | Si se parece a su caso | "Cliente satisfecho en Madrid" |
Seis proyectos bien documentados bastan. Veinte con fotos desiguales dan peor impresión que seis buenos, porque el visitante juzga por la peor imagen que ve, no por la media.
Si trabajas mantenimiento periódico y no obra, el equivalente al antes y después es la constancia: la misma zona en cuatro momentos del año demuestra algo que una foto suelta no puede demostrar.
¿Qué prompt genera la web completa?
Describe estructura y contenido, no estética. Los colores se cambian con una edición barata; una estructura mal planteada obliga a rehacer páginas.
Crea la web de una empresa de jardinería y paisajismo que
trabaja en Girona y alrededores, equipo de cuatro personas.
Páginas:
1. Inicio: tres proyectos con foto grande, zona de trabajo
visible, teléfono en cabecera, botón "Pedir presupuesto".
2. Servicios: mantenimiento, diseño de jardín, poda y tala,
riego automático, obra exterior. Cada uno con qué incluye
y a partir de qué precio.
3. Trabajos: fichas con foto antes, foto después, descripción,
superficie y duración.
4. Presupuesto: formulario con tipo de trabajo, superficie
aproximada, población, fotos del espacio, plazo deseado
y teléfono.
5. Contacto: teléfono, correo, zona cubierta, horario.
Tono directo, sin superlativos. Fotos reales, no de stock.
La frase que más ahorra es "a partir de qué precio". Un rango publicado filtra a quien busca otra cosa y evita presupuestos que no iban a ninguna parte, aunque cueste ponerlo por escrito la primera vez.
Y pedir fotos en el formulario cambia el trabajo diario: con tres imágenes del jardín se puede dar un rango sin desplazarse, y la visita se reserva para los encargos que ya tienen sentido.
¿Cuánto cuesta construirla?
El precio va por acción. Una web de cinco páginas es una plataforma multipágina: 12 créditos por las tres primeras páginas y 3 por cada página adicional, es decir 18 créditos de partida. Cada edición cuesta 3.
Con quince ediciones para colocar fotos, ajustar el formulario y afinar textos, el total ronda los 63 créditos. Pro cuesta 25 dólares al mes con 200 créditos, así que la web entera cabe con holgura. El plan gratuito trae 5 créditos, suficiente para mirar el editor pero no para esta web. Business cuesta 99 dólares al mes.
El modo Hi-Fi duplica el precio, con 12 créditos por construcción y 6 por edición. Aquí solo lo usaría en la portada: es la pantalla donde la foto grande y el acabado deciden si alguien sigue leyendo.
Publicar es inmediato y el proyecto queda en una dirección del tipo tu-jardineria.zugo.run. Antes de entregártelo se arranca en un entorno aislado, y una construcción que no abre se reporta como fallo en lugar de entregarse en blanco. Aun así, abre tú el formulario y envíatelo una vez.
¿Qué integraciones hacen falta y cuáles no?
Tres sirven, y una es imprescindible desde el primer día.
Resend entrega los formularios de presupuesto a tu correo. Sin él, el formulario se envía y no llega a ninguna parte. Si solo conectas una cosa, que sea esta.
Google Analytics te dice qué servicio se mira más. En jardinería eso tiene consecuencia directa: si todo el mundo entra por poda y tú vendes diseño, la portada está mal ordenada.
Supabase entra en juego cuando los proyectos se publican con frecuencia o quieres que los clientes de mantenimiento entren a ver su calendario. Los pasos están en la guía de Supabase.
Stripe, en cambio, casi nunca hace falta aquí. Un presupuesto de jardín se cierra hablando, y cobrar por adelantado desde la web resuelve un problema que este negocio no tiene. La excepción son las señas para reservar fecha en temporada alta.
¿Cómo se encuentra la web en búsquedas locales?
Nombrando la zona en el sitio, no repitiéndola. Un texto que dice "jardinería en Girona" catorce veces se lee mal y no ayuda; una web que dedica una frase clara a la zona en la portada, en contacto y en cada ficha de trabajo sí.
Lo que más mueve la aguja en este sector está fuera de la web: la ficha de negocio en el mapa, con fotos actualizadas y reseñas reales. La web es donde aterriza quien ya te ha encontrado allí, y su trabajo es confirmar que eres una empresa seria con trabajos verificables.
Dentro de la web hay tres cosas concretas que ayudan. Que cada proyecto diga en qué población se hizo. Que los servicios tengan página propia en lugar de ser viñetas, porque una página por servicio puede posicionar por sí sola. Y que el teléfono sea texto pulsable, no una imagen.
Cada uno de esos ajustes es una edición de 3 créditos, y merecen más la pena que cualquier retoque de color.
¿Dónde se detiene un constructor con IA?
Cuatro límites, dichos antes de que te decepcionen.
No hace las fotos. Esta web vale exactamente lo que valen sus antes y después, y ese trabajo es tuyo. Una foto a contraluz con la manguera en medio hunde el proyecto mejor ejecutado.
El presupuesto automático no sale de un prompt. Calcular un precio a partir de superficie, especie y accesibilidad es lógica de negocio específica y se afina con ediciones sucesivas, no con una sola descripción.
No gestiona rutas ni partes de trabajo. Planificar equipos, horarios y materiales es otra herramienta. Puede ser un segundo proyecto, pero no cae del mismo prompt.
Un producto complejo necesita equipo. Zugo no sustituye a un equipo de desarrollo si la web crece hasta un portal de clientes con facturación y contratos. En ese punto, la exportación a GitHub te entrega el código y el proyecto sigue siendo tuyo.
Para una empresa de jardinería que necesita estar en línea con seis trabajos bien fotografiados, nada de eso bloquea. Si tu negocio es de servicios a domicilio con un patrón parecido, mira la web de una empresa de mudanzas; si lo que necesitas primero es una sola página que convierta, empieza por la guía de landing page. Cuando tengas las fotos ordenadas, descríbelo en zugo.dev.