Cómo hacer una página de enlaces para bio sin código
Una página de enlaces para la biografía es lo más pequeño que se puede construir sin código: basta un párrafo describiendo quién eres y qué enlaces quieres. Zugo convierte ese texto en una página funcionando y la publica. Cuesta 6 créditos y tarda alrededor de un minuto.
Antes de seguir, lo honesto: Linktree y Beacons existen, son gratis en su versión básica y se editan desde el móvil en veinte segundos. Construir la tuya tiene sentido en unos casos concretos, y esta guía empieza nombrándolos.
¿Cuándo conviene una página propia y cuándo no?
Conviene cuando la página forma parte de tu marca. Tipografía propia, colores propios, tu dominio en la barra de direcciones y ningún logotipo ajeno en el pie. Para quien vende algo, esa diferencia se nota en cómo le perciben.
Conviene también cuando la página tiene que hacer algo más que enlazar: un formulario de correo integrado, un reproductor, un calendario de fechas, un catálogo corto con precios. Las herramientas alojadas lo permiten a medias y casi siempre en el plan de pago.
Y conviene cuando quieres tus datos. Los clics medidos con tu propia analítica, sin depender de que un servicio decida cambiar su plan gratuito.
No conviene si lo que necesitas es cambiar tres enlaces cada semana desde el teléfono, sin ordenador delante. Ahí las herramientas alojadas ganan sin discusión, y decir lo contrario sería vender humo.
¿Qué debe llevar la página y en qué orden?
Cinco elementos, y el orden importa más que el diseño porque casi todo el mundo mira solo la primera pantalla.
| Posición | Elemento | Regla |
|---|---|---|
| 1 | Foto o logotipo y nombre | Reconocible en miniatura |
| 2 | Una línea de qué haces | Concreta, sin adjetivos |
| 3 | El enlace principal, destacado | Solo uno, el que te importa |
| 4 | Entre tres y seis enlaces más | Ordenados por importancia real |
| 5 | Redes e información de contacto | Al final, en iconos pequeños |
El error universal es poner doce enlaces con el mismo peso visual. Cuando todo destaca, nada destaca, y quien llega pulsa el primero o ninguno. Si tienes doce destinos, elige el que gana dinero o suscriptores y dale el doble de tamaño.
El segundo error es la línea de descripción vacía. "Creando cosas bonitas" no dice nada; "clases de guitarra en línea para adultos que empiezan" sí. Esa frase es la que decide si alguien baja la vista al resto de la página.
¿Qué prompt genera la página?
Un párrafo basta, pero un párrafo específico. Describe la jerarquía, no solo la lista.
Crea una página de enlaces para una ilustradora freelance.
Arriba: foto redonda, nombre y la frase "Ilustración editorial
e infantil. Encargos abiertos para 2026".
Botón principal grande: "Ver portfolio".
Debajo, cuatro botones iguales: Tienda de láminas, Instagram,
Newsletter mensual, Contacto para encargos.
Al final, iconos pequeños de Behance y correo.
Fondo claro, tipografía con carácter, botones con esquinas
redondeadas y un color de acento cálido.
Debe verse bien en móvil vertical antes que en escritorio.
La última línea es la más importante de todas. Prácticamente todo el tráfico de una página de enlaces llega desde una aplicación móvil, y una página pensada primero para escritorio se ve apretada donde de verdad se usa.
Si prefieres partir de algo hecho, el catálogo trae 25 plantillas, y adaptar una es cambiar textos en lugar de describir maquetación.
¿Cómo se cambian los enlaces después?
Con una edición, que cuesta 3 créditos. Basta con escribir qué enlace sustituye a cuál y el proyecto se vuelve a publicar. Para alguien que actualiza una o dos veces al mes, esa es la vía normal y no requiere pensar en nada más.
Si cambias enlaces cada semana, el cálculo cambia: cuatro ediciones al mes son 12 créditos, y ahí conviene otra estructura. Guardar los enlaces en una tabla de Supabase y hacer que la página los lea significa que actualizar es editar una fila, sin coste en créditos ni nueva publicación. Los pasos están en la guía de Supabase.
Esa decisión conviene tomarla al principio, en el propio prompt, porque montarla después implica rehacer la página. La pregunta que la resuelve es simple: ¿los enlaces cambian más de una vez al mes?
Con el plan gratuito, que trae 5 créditos, no llega ni para la primera construcción. Pro cuesta 25 dólares al mes con 200 créditos, que para este tipo de proyecto es mucho margen. Business cuesta 99 dólares al mes.
¿Cómo se publica y se conecta un dominio propio?
La publicación es inmediata. El proyecto recibe una dirección del tipo tu-nombre.zugo.run en cuanto pulsas publicar, y esa dirección ya se puede pegar en la biografía de cualquier red social sin esperar a nada más.
El dominio propio es la razón principal por la que mucha gente construye su página en lugar de usar una herramienta alojada. Una dirección corta con tu nombre se recuerda, se dicta por teléfono y no lleva la marca de otro servicio. La conexión implica un paso de configuración de DNS y su espera de propagación, y el procedimiento está en la guía de dominio propio.
Un consejo de orden: conecta el dominio antes de repartir el enlace. Cambiar la dirección después significa que quien guardó la anterior se encuentra con una página muerta, y en redes sociales los enlaces antiguos siguen circulando durante meses.
Si trabajas con varios proyectos, un subdominio por proyecto sobre tu dominio principal ordena las cosas sin coste extra de registro y mantiene toda tu presencia bajo un mismo nombre.
¿Cómo se mide qué enlace funciona?
Con Google Analytics conectado al proyecto. La pregunta que responde es la única que importa aquí: de cada cien personas que llegan, cuántas pulsan el botón principal.
Ese número cambia cómo escribes la biografía en la red social. Si casi nadie pulsa el enlace principal, el problema rara vez es el botón: es que la frase de arriba no promete nada concreto. Y si lo pulsa buena parte de quien entra, deja de tocar la página y dedica el tiempo a traer más visitas.
Mide también el orden. Los enlaces por debajo del tercero reciben una fracción mínima del tráfico, así que la lista larga sirve sobre todo para tu tranquilidad, no para quien mira. Recortar suele subir los clics del enlace que te importa.
Un aviso práctico: el proyecto se arranca en un entorno aislado antes de entregártelo, y una construcción que no abre se reporta como fallo en lugar de entregarse en blanco. Eso reduce el riesgo, pero comprueba tú los destinos uno por uno, porque un enlace mal escrito se publica perfectamente.
¿Qué límites tiene frente a una herramienta alojada?
Cuatro, dichos sin rodeos.
No se edita desde el móvil en veinte segundos. Cambiar algo pasa por abrir el proyecto y pedir una edición. Es rápido, pero no es lo mismo que una aplicación pensada para eso.
No trae plantillas de temporada ni catálogo de iconos. Lo que quieras que aparezca hay que describirlo, y ahí las herramientas especializadas llevan ventaja en variedad.
Las funciones avanzadas requieren iteración. Un contador de clics propio, un enlace que cambie según el día o una cola de fechas se alcanzan con varias ediciones, no con una descripción.
No es un producto complejo ni pretende serlo. Zugo no sustituye a un equipo de desarrollo en un proyecto grande, aunque para una página de enlaces eso no es un límite práctico. Si el proyecto crece, la exportación a GitHub te entrega el código y el proyecto es tuyo.
A cambio obtienes una página con tu dominio, sin marca ajena y con la libertad de añadirle lo que quieras. Si el siguiente paso es vender directamente desde ahí, mira cómo montar una web de joyería como ejemplo de catálogo con pago; si lo que buscas es una página que convierta una campaña, sigue por la guía de landing page. Con tus cinco enlaces decididos, descríbelos en zugo.dev.