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Cómo crear la web de un conferenciante sin programar

Para crear la web de un conferenciante sin programar, describe tus temas de charla, el público al que te diriges, tus intervenciones anteriores y cómo se te contrata. Un constructor con IA levanta el sitio en torno a un minuto si es de una sola página, y después lo ajustas escribiendo hasta que sirva para cerrar contrataciones.

Esta web tiene un lector muy concreto: alguien que organiza un evento, tiene quince minutos y está comparando tres nombres en pestañas distintas. No busca inspirarse. Busca comprobar que hablas de su tema, que subes a un escenario con soltura y que tu agenda encaja.

¿Qué mira un organizador antes de contratarte?

El recorrido es siempre parecido y bastante frío. Llega desde una recomendación o desde LinkedIn, escanea la portada, busca vídeo y luego busca cómo escribirte. Si en ese orden falta una pieza, pasa al siguiente candidato sin avisarte.

  • Un vídeo tuyo hablando. No el tráiler editado de dos minutos, sino un fragmento donde se te vea delante de público real. Es la prueba que sustituye a todo lo demás.
  • Los temas concretos. Tres o cuatro charlas con título y una descripción de lo que se lleva la audiencia. "Innovación y liderazgo" no dice nada.
  • Dónde has hablado. Logotipos o nombres de eventos y una foto del escenario. Sirve para calibrar el nivel, no para presumir.
  • Cómo se te contrata. Un formulario corto con fecha, ciudad, tipo de evento y presupuesto aproximado. Cuanto más corto, más solicitudes llegan.

Lo que casi nunca se lee: tu biografía completa en tercera persona. Déjala, porque los organizadores la copian para el programa del evento, pero no la pongas por encima del vídeo.

¿Qué escribir en el prompt?

Los títulos de tus charlas van escritos dentro del prompt. Es el contenido que define la estructura y el único que la IA no puede acertar por su cuenta.

Crea el sitio personal de [nombre], conferenciante sobre
[temas] para [congresos / empresas / universidades].
Una sola página con anclas: Inicio, Charlas, Vídeo,
Dónde he hablado, Sobre mí, Contratación.
Inicio: portada con foto en escenario, nombre, una frase de
posicionamiento y botón "Solicitar disponibilidad".
Charlas: tres tarjetas con título, duración, público objetivo
y qué se lleva la audiencia.
Vídeo: un vídeo incrustado grande y dos fragmentos cortos.
Dónde he hablado: franja con nombres de eventos y fotos.
Contratación: formulario con nombre, organización, fecha,
ciudad, formato (presencial u online) y presupuesto.
Estilo: oscuro y sobrio, tipografía grande, mucha foto,
botón de contratación siempre visible.

Una página con anclas suele funcionar mejor que un sitio de varias páginas para este caso. El organizador quiere desplazarse, no navegar, y cada clic extra es una oportunidad de abandonarte. Además, una construcción de página única cuesta 6 créditos frente a los 12 de una plataforma de tres páginas.

¿Qué secciones convierten y cuáles sobran?

No todas las secciones que se ven en estas webs hacen el mismo trabajo. Esta tabla separa lo que mueve una contratación de lo que solo ocupa desplazamiento.

Sección Qué aporta a la contratación Prioridad
Vídeo en escenario Prueba directa de cómo hablas Imprescindible
Fichas de charlas con título Permite encajarte en un programa Imprescindible
Formulario corto de disponibilidad Convierte la visita en conversación Imprescindible
Logos de eventos anteriores Calibra tu nivel en dos segundos Alta
Dossier descargable en PDF Lo pide quien tiene que convencer a su jefe Media
Blog personal Ayuda a que te encuentren, no a que te contraten Media
Contador de asistentes acumulados Nadie decide con eso Baja
Carrusel de frases motivacionales Ruido delante del vídeo Baja

Si tienes que elegir, quédate con las tres primeras filas y publica esta semana. Añadir el dossier o el blog más adelante es una edición de 3 créditos cada uno, no un rediseño.

¿Cómo llegan las solicitudes de contratación?

El formulario tiene que acabar en tu correo, no en una base de datos que nunca abres. Con Resend conectado al proyecto, cada solicitud te llega como un mensaje normal y respondes desde tu bandeja de siempre.

Merece la pena pedir el presupuesto aproximado en el propio formulario, aunque parezca agresivo. Filtra las conversaciones que no iban a ningún sitio y te ahorra tres correos de tanteo. Quien tiene presupuesto lo escribe sin problema.

Un detalle práctico: pon también un enlace de correo directo debajo del formulario. Hay organizadores que prefieren escribir desde su cliente de correo porque necesitan poner en copia a un compañero, y forzarles el formulario les cuesta un paso.

La respuesta automática también cuenta. Un mensaje breve que confirme la recepción y anuncie cuándo responderás evita que el organizador siga escribiendo a otros candidatos mientras espera. Es una edición de 3 créditos y suele ser la diferencia entre una conversación abierta y una vacante cubierta por otro.

¿Qué pasa con el dossier y las fotos de prensa?

Hay una sección aburrida que los organizadores agradecen mucho: el material que necesitan para promocionar tu intervención. Si no está publicado, te lo pedirán por correo la semana del evento, cuando tú estás preparando la charla.

Publica en un mismo bloque tu biografía en dos versiones, una de tres líneas y otra de un párrafo, tu nombre exacto tal y como debe aparecer en el programa, dos fotos en alta resolución y los títulos de tus charlas. Añadir ese bloque es una edición de 3 créditos y elimina una conversación repetida en cada contratación.

El dossier en PDF merece la pena cuando vendes a empresas, porque quien te propone internamente necesita algo que reenviar a su jefe. No hace falta que sea un documento de diseño: los mismos contenidos de la web ordenados en dos páginas cumplen su función.

¿Cuánto cuesta y cómo se mantiene al día?

El plan gratuito da 5 créditos, que sirven para entrar y ver la herramienta por dentro. Conviene hacer la cuenta antes: una construcción de página única cuesta 6 créditos, así que el trabajo continuado vive en el plan Pro, que son 25 dólares al mes con 200 créditos. Business son 99 dólares al mes. Cada edición cuesta 3 créditos, y el modo Hi-Fi, más detallado, cuesta el doble: 12 la construcción y 6 la edición.

El mantenimiento de esta web es estacional. Después de cada intervención buena tienes material nuevo, y actualizarlo es una frase: "añade el congreso de octubre a la lista de eventos y sustituye la foto de portada por esta". Cada cambio se comprueba en un entorno aislado antes de llegarte, así que no publicas una página rota la semana en la que más te miran.

El sitio vive en una dirección tipo tunombre.zugo.run y admite dominio propio, algo que en marca personal no es opcional: tu nombre en la tarjeta y en la firma del correo es parte del argumento. El proceso está en la guía sobre conectar un dominio propio, y el bucle general de construir y ajustar en la de crear una página web con IA.

¿Cuándo no basta con un constructor con IA?

Tres situaciones en las que este camino se queda corto, dichas sin rodeos.

Cuando vendes formación con acceso privado. Si además de charlas vendes un curso con usuarios, progreso y pagos recurrentes, eso es una aplicación. Se puede construir conectando Supabase y Stripe, pero es otro proyecto con otro mantenimiento, no una sección más de tu web.

Cuando tu marca depende del acabado al píxel. Si compites en un terreno donde la dirección de arte es el argumento, un diseñador humano sigue ganando ese último tramo. La IA te deja cerca muy rápido y el remate final sigue siendo oficio.

Cuando no tienes vídeo. Es el límite más caro y no lo arregla ninguna herramienta. Sin un fragmento tuyo delante de público, la web es un currículum bonito. Graba en la próxima charla aunque sea con un móvil en trípode.

Si tu trabajo se parece más a dar clase que a subir a un escenario, la guía sobre la web de un profesor particular cubre mejor esa captación. Y si ya tienes el vídeo y los títulos de tus charlas, el primer prompt se escribe en zugo.dev.

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