Cómo conectar Google Analytics a una web hecha con IA
Conectar analítica es pegar un identificador de medición en la configuración del proyecto y volver a publicar. En Zugo, Google Analytics es uno de los conectores disponibles, así que creas la propiedad en Google, copias el identificador, lo pegas y republicas. La comprobación honesta es abrir tu propia web y verte aparecer en tiempo real.
Lo que decide si la analítica sirve no es enchufarla, que son diez minutos, sino saber qué tres números vas a mirar y cuáles vas a ignorar deliberadamente.
¿Qué pasos tiene conectar Google Analytics?
Cinco, y ninguno requiere tocar código. La parte que más se atasca es la primera, porque la interfaz de Google cambia de nombre a las cosas con frecuencia.
| Paso | Dónde se hace | Qué obtienes |
|---|---|---|
| Crear una cuenta y una propiedad | analytics.google.com | El contenedor de tus datos |
| Crear un flujo de datos web | En la propiedad, con tu dirección | El identificador de medición |
| Pegar el identificador | En los ajustes del proyecto en Zugo | La medición activa |
| Volver a publicar | Botón de publicar | El código servido a los visitantes |
| Comprobar en tiempo real | Informe de tiempo real | La prueba de que funciona |
El último paso es el que casi todo el mundo se salta y el único que demuestra algo. Abre tu web desde el móvil, con datos móviles en vez de tu wifi, y mírate aparecer en el informe de tiempo real. Si no apareces, no hay nada que analizar dentro de una semana.
Un aviso sobre el bloqueo de anuncios: buena parte de los visitantes usa extensiones que bloquean la medición, así que tus números serán siempre algo menores que la realidad. No es un fallo de la instalación y no se arregla; solo hay que tenerlo en cuenta al leer.
¿Qué números merece la pena mirar?
Tres, y el resto puede esperar meses. Con una web nueva, mirar veinte métricas produce la sensación de estar trabajando y ninguna decisión.
De dónde llega la gente. Es el número que más cambia lo que haces mañana. Si el 80% viene de una publicación concreta, ya sabes dónde repetir. Sin esta métrica, la difusión es adivinación.
Qué páginas se ven. Te dice qué interesa de verdad, que casi nunca coincide con lo que tú creías. Una sección secundaria que recibe la mitad de las visitas es una señal de que debería estar arriba.
Cuánta gente hace lo que querías. Comprar, apuntarse, escribir, reservar. Es el único número que se conecta con el negocio, y hay que configurarlo a mano porque Google no sabe qué cuenta como éxito en tu caso.
Lo que puedes ignorar al principio: el porcentaje de rebote sin contexto, el tiempo medio en página y cualquier gráfico de barras que no cambie una decisión. Son interesantes cuando ya tienes tráfico estable y ruido puro cuando tienes treinta visitas al día.
Una forma sencilla de mantener el foco es escribir esos tres números en una nota antes de abrir el panel. Sin esa lista, la interfaz decide por ti qué mirar, y lo que muestra primero suele ser lo que menos importa cuando estás empezando.
¿Cuándo empieza a decir algo la analítica?
Cuando hay suficientes visitas para que un cambio no se explique por casualidad. Con diez visitas al día, cualquier subida es ruido; la diferencia entre dos y cuatro conversiones no significa nada.
La regla práctica que funciona es no sacar conclusiones antes de dos semanas o de unas trescientas visitas, lo que llegue después. Antes de eso, la analítica sirve para comprobar que la medición está viva y para ver de dónde llega la primera gente, no para decidir.
Eso implica algo incómodo: durante el primer mes, la analítica no te va a decir qué mejorar. Lo que sí te lo dice es hablar con cinco personas que hayan visto la página y preguntarles qué entendieron y qué esperaban encontrar.
Hay una excepción útil. Un cero absoluto sí es información desde el primer día: si nadie llega a la página de precios, o si el formulario no registra ni un envío en una semana con visitas, eso no es ruido estadístico, es algo roto o mal colocado.
Si aún no tienes visitantes, la analítica no es el problema que toca resolver. La guía de primeras visitas trata esa parte, que es la que desbloquea todo lo demás.
¿Hay que pedir consentimiento?
En la Unión Europea, el Reino Unido y otros territorios, sí, y esa parte es responsabilidad tuya, no del constructor. Google Analytics usa cookies e identificadores que en esas jurisdicciones requieren consentimiento previo del visitante.
En la práctica eso significa un aviso de cookies que no cargue la medición hasta que la persona acepte, y una política de privacidad que diga qué recoges y con quién lo compartes. Puedes pedirle a Zugo que construya ambas piezas, y su contenido legal es una decisión tuya, no una plantilla que se pueda dar por buena sin leer.
Si el consentimiento te preocupa o tu público es europeo, existen alternativas de analítica sin cookies que miden menos y molestan menos. Es una decisión legítima y conviene tomarla antes de acumular seis meses de datos con un método y cambiar después.
Conviene además decidirlo antes de empezar a difundir el enlace. Cambiar de herramienta de medición a mitad de camino parte el historial en dos, y comparar el mes pasado con este deja de ser posible justo cuando empieza a ser interesante.
Sea cual sea la que elijas, los datos de tus visitantes viven en tu propia cuenta del servicio de analítica, igual que la base de datos vive en tu cuenta de Supabase y los cobros en tu cuenta de Stripe. La guía de Google Analytics en un proyecto Zugo entra en el detalle de la conexión.
¿Qué no te va a decir la analítica?
Tres cosas, y esperarlas de un panel es la fuente habitual de frustración.
Por qué la gente se fue. Los números dicen qué pasó, nunca por qué. La causa se averigua preguntando, mirando a alguien usar la página o leyendo las respuestas de tu formulario.
Si tu precio es el correcto. La analítica cuenta compras, no disposición a pagar. Un producto que no vende puede tener un problema de precio, de promesa o de público, y los tres se ven igual en el gráfico.
Si la web está rota para alguien. Un fallo que solo afecta a un navegador concreto no aparece como fallo, aparece como menos visitas. Cada construcción de Zugo se arranca en un sandbox antes de entregarse y una que no abre no se entrega, y eso no sustituye a probar tu web en un móvil de verdad.
Lo que sí te da es la respuesta a la pregunta más útil que existe cuando lanzas algo: de dónde vino la gente que llegó. Con eso puedes repetir lo que funcionó en vez de empezar de cero cada semana. Y si además quieres que la gente te encuentre buscando, la guía de SEO para webs hechas con IA explica qué depende de la herramienta y qué depende de ti.
Conecta la analítica el mismo día que publiques, no un mes después, y tendrás el historial completo desde el principio. Puedes hacerlo en zugo.dev en los ajustes del proyecto.