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Web inmobiliaria sin código: fichas, filtros y contacto

Para hacer una web inmobiliaria sin código, describe qué datos lleva cada ficha de propiedad, con qué filtros se busca y cómo contacta el interesado. Zugo genera el sitio a partir de ese texto, y una base de datos hace que el catálogo se actualice sin rehacer páginas.

La decisión que marca el proyecto entero es dónde vive el catálogo. Un sitio con veinte pisos escritos a mano se mantiene solo el primer mes. A partir de ahí, cada alta y cada baja se convierten en trabajo repetido.

¿Qué lleva una ficha de propiedad que sí convierte?

Una ficha incompleta genera llamadas para preguntar lo que debería estar escrito, y esas llamadas no son ventas: son trabajo administrativo. Estos campos cubren casi todas las preguntas iniciales.

Bloque Campos Por qué importa
Identificación Referencia, operación (venta o alquiler), tipo Permite hablar por teléfono sin confusión
Cifras Precio, superficie útil, habitaciones, baños, planta Es el filtro mental del comprador en tres segundos
Ubicación Zona o barrio, y mapa aproximado La calle exacta se reserva hasta la visita
Estado Año, estado de conservación, certificado energético Evita visitas que terminan en decepción
Gastos Comunidad, impuestos anuales, si hay derrama La pregunta que llega siempre en el segundo correo
Extras Ascensor, terraza, garaje, trastero, orientación Son criterios de descarte, no adornos
Acción Formulario de contacto con la referencia rellenada Sin esto, el interesado escribe "el del tercero"

La última fila es la que más se olvida. Si el formulario no arrastra la referencia de la propiedad, cada mensaje empieza con una identificación imprecisa y se pierde tiempo en aclararla.

Sobre las fotos, el orden importa más que la cantidad. Salón, cocina, dormitorio principal, baño y exterior, en ese orden y con la misma proporción. Doce fotos ordenadas convencen más que treinta sin criterio.

¿Qué filtros hacen falta de verdad?

La tentación es ofrecer quince filtros. En la práctica, cuatro cubren casi todas las búsquedas y el resto solo añade ruido a la interfaz, sobre todo en móvil.

Operación. Venta o alquiler, primero de todo. Mezclar ambas en el mismo listado es el error más común y el que más rebote genera.

Zona. Por barrio o municipio, con nombres que use la gente de la ciudad y no la nomenclatura catastral.

Precio. Un rango con mínimo y máximo. Conviene que el máximo sea generoso, porque quien busca hasta 200.000 mira también a 210.000.

Habitaciones. Un número mínimo. Es el criterio familiar por excelencia y ordena el resto de la búsqueda.

Todo lo demás, ascensor, garaje, terraza, funciona mejor como etiqueta visible en la ficha que como filtro. El visitante los usa para descartar cuando ya está mirando, no para acotar antes de empezar.

Ordena por defecto por lo más reciente. En este sector la novedad es el argumento: quien revisa la web cada semana quiere ver primero lo que no había la vez anterior.

¿Qué prompt genera la web a la primera?

El generador acierta cuando nombras secciones, campos y acción principal. Escribe tus zonas reales, porque las inventadas hay que corregirlas una por una después.

Crea la web de la inmobiliaria [nombre] en [ciudad],
en español.
Secciones en este orden:
1. Portada: buscador con operación, zona, precio y
   habitaciones, más 6 propiedades destacadas.
2. Listado: cuadrícula de fichas con foto, precio,
   zona, superficie, habitaciones y referencia.
3. Ficha de propiedad: galería, precio, todos los datos,
   descripción, mapa aproximado y formulario con la
   referencia ya rellenada.
4. Vender o alquilar tu casa: qué hacemos, cómo
   valoramos y formulario de captación.
5. Quiénes somos: equipo, años en la zona, contacto.
Tono profesional, fotos grandes, filtros claros en móvil.

La sección cuatro es la que más rentabiliza la web y la que más se omite. La mitad de las agencias necesita más producto que compradores, y una página específica para propietarios convierte mucho mejor que un teléfono en el pie.

¿Dónde vive el catálogo y cómo se actualiza?

Aquí hay dos caminos y conviene elegir con la cabeza fría, porque cambiar después implica rehacer el listado.

Propiedades escritas en el sitio. Cada alta o cambio de precio es una edición de 3 créditos. Es razonable con menos de diez propiedades y rotación baja, por ejemplo obra nueva o producto exclusivo.

Propiedades en base de datos. Conectando Supabase, cada propiedad es una fila con sus campos y sus imágenes en almacenamiento. Publicar una casa nueva es añadir una fila, sin gastar créditos, y los filtros funcionan sobre datos reales.

La señal para elegir el segundo camino es sencilla: si cada semana entra o sale producto, el catálogo debe vivir en una base de datos desde el primer día. Los pasos de esa conexión están en Supabase en un generador de IA.

Compruébalo antes de publicar. Da de alta una propiedad de prueba, ciérrala desde otro dispositivo y verifica que aparece y desaparece donde toca, incluidos los filtros. Un catálogo que muestra una casa vendida cuesta credibilidad delante del cliente.

¿Cuánto cuesta montar la web?

El plan gratuito da 5 créditos, suficientes para ver una primera versión antes de pagar. Pro cuesta $25 al mes con 200 créditos e incluye dominio propio. Business son $99 al mes.

Las cifras por acción son fijas: generar cuesta 6 créditos, editar cuesta 3 y un sitio de varias páginas se cobra como plataforma, 12 créditos por las tres primeras páginas y 3 por cada página adicional.

Una inmobiliaria necesita al menos portada, listado, ficha, captación y contacto: cinco páginas, 12 más 6, es decir 18 créditos. Si además separas obra nueva y alquiler vacacional, cada página extra son 3 créditos más.

El modo Hi-Fi duplica ambas cifras, 12 la generación y 6 la edición. En este sector rinde en la ficha de propiedad, que es donde se decide la visita, más que en la página de quiénes somos.

El sitio publicado queda en una dirección del tipo tuagencia.zugo.run y sirve para enlazar desde los anuncios el mismo día. El dominio propio se conecta después sin rehacer nada, y el código se exporta a GitHub si más adelante quieres que lo continúe un desarrollador.

¿Dónde se queda corto un generador de IA?

Cinco límites que conviene conocer antes de empezar, porque descubrirlos en marzo cuesta caro.

No se sincroniza con los portales. Publicar automáticamente en los grandes portales inmobiliarios o traer sus anuncios a tu web requiere integraciones propias con sus sistemas, y eso no sale de un prompt.

No importa desde tu CRM. Si ya usas un software de gestión con las fichas dentro, conectarlo es un trabajo de desarrollo. Mientras tanto, la carga es manual o por base de datos.

Los recorridos virtuales se incrustan, no se generan. El tour 3D lo produce un proveedor especializado y la web lo muestra dentro de la ficha.

Los textos legales y energéticos son tu responsabilidad. El certificado energético, los datos obligatorios del anuncio y las notas legales varían por país y no salen validados de un generador.

Un portal grande necesita equipo. Miles de anuncios, cuentas por agente, alertas por búsqueda guardada y estadísticas por propiedad forman un producto donde Zugo no sustituye a un equipo de desarrollo. Se llega por partes, con ediciones sucesivas.

Para el caso normal, una agencia que necesita mostrar su cartera con fichas serias y recibir contactos identificados, la web se resuelve en una tarde. Si tu producto es alquiler de temporada en lugar de venta, la lógica cambia bastante y está explicada en la guía de alquiler vacacional. Puedes empezar con los créditos gratuitos en zugo.dev.

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