Cómo crear una app de calculadora sin escribir código
Una calculadora se construye describiendo la fórmula, no el diseño. Escribe qué entra, qué sale y cómo se calcula, y un constructor con IA genera la interfaz y la lógica. En Zugo eso es una construcción de 6 créditos que tarda alrededor de un minuto, y ajustar el cálculo es una edición.
La parte difícil no es que aparezca un resultado. Es que el resultado sea correcto en los casos raros, que son justo los que un visitante prueba primero.
¿Qué tipo de calculadora vas a construir?
Bajo la misma palabra caben cosas muy distintas, y cada una tiene un objetivo diferente. Conviene decidirlo antes de escribir el prompt, porque cambia la interfaz entera.
| Tipo | Qué introduce el usuario | Qué devuelve | Para qué sirve |
|---|---|---|---|
| Presupuesto de servicio | Opciones y cantidades | Un precio estimado | Filtrar consultas y ganar tiempo |
| Financiera | Importe, plazo, interés | Cuota y coste total | Atraer visitas de búsqueda |
| Técnica o de unidades | Medidas | Conversión o dimensionado | Utilidad de referencia repetida |
| Ahorro o retorno | Situación actual | Diferencia frente a tu solución | Argumento comercial |
| Salud o consumo | Datos personales | Índice o estimación | Contenido de captación |
La calculadora de presupuesto es la que más devuelve a un negocio pequeño, porque sustituye la conversación repetida sobre precios. La de ahorro es la más tramposa: si los supuestos favorecen demasiado a tu producto, el visitante lo nota y pierdes la credibilidad que querías ganar.
Elige un solo objetivo. Una herramienta que estima precio y además captura contactos y además compara con la competencia acaba siendo confusa en las tres cosas.
Cuenta también cuántos campos vas a pedir. Tres entradas se rellenan sin pensar y ocho se abandonan a la mitad, así que cada campo tiene que ganarse su sitio cambiando el resultado de forma apreciable. Si un dato apenas mueve la cifra, ponlo como valor fijo y quítalo del formulario.
¿Cómo se escribe la fórmula en el prompt?
Escrita como se la explicarías a alguien que va a hacer los cálculos a mano. Sin ambigüedad, con unidades y con reglas de redondeo. Lo que no expliques se rellenará con una suposición razonable que puede no ser la tuya.
Construye una calculadora de presupuesto para [tipo de servicio].
Campos de entrada:
- Superficie en metros cuadrados (número, entre 10 y 500).
- Tipo de servicio: básico, completo o premium (selección).
- Frecuencia: puntual, mensual o semanal (selección).
Cálculo:
- precio_base = superficie * tarifa, donde tarifa es 2 en básico,
3,5 en completo y 5 en premium.
- Si la frecuencia es mensual, aplica un 10 por ciento de descuento.
- Si la frecuencia es semanal, aplica un 20 por ciento de descuento.
- Mínimo facturable: 60. Si el resultado es menor, muestra 60.
- Redondea al múltiplo de 5 más cercano.
Salida: importe en dólares, desglose de cómo se ha calculado y un
aviso de que es una estimación, no un presupuesto cerrado.
Idioma español.
Las dos líneas que más problemas evitan son el mínimo facturable y el redondeo. Sin ellas aparecen resultados como 7 dólares por un servicio que nunca harías por menos de 60, y ese número queda publicado con tu nombre.
Escribe también los límites de cada campo. Un formulario que acepta una superficie negativa devolverá un precio negativo, y eso se descubre siempre en público.
¿Cómo se comprueba que los números son correctos?
Con una tabla de casos escrita antes de construir, no después. Es el paso que separa una calculadora útil de una que hace perder dinero.
| Caso | Entrada | Resultado esperado | Por qué se prueba |
|---|---|---|---|
| Normal | 80 m2, completo, puntual | 280 | Comprueba la fórmula base |
| Mínimo | 15 m2, básico, puntual | 60 | Verifica el suelo de precio |
| Descuento | 80 m2, completo, semanal | 224 | Comprueba el porcentaje |
| Extremo | 500 m2, premium, semanal | 2000 | Detecta desbordes y formato |
| Inválido | 0 m2 | Aviso de error | Evita resultados absurdos |
Calcula tú los valores esperados a mano y compáralos con lo que muestra la aplicación. Si uno no coincide, no discutas con la interfaz: pide la corrección en una edición, describiendo el caso concreto y el resultado que debería salir.
Repite la prueba después de cada cambio. Un ajuste en el descuento puede romper el mínimo facturable, y esa clase de fallo no se ve mirando la pantalla, se ve comparando números.
Guarda esa tabla en un documento aparte, con los valores que has calculado a mano. Dentro de seis meses, cuando cambies las tarifas, tendrás una forma de comprobar en dos minutos que la calculadora sigue diciendo la verdad, en vez de fiarte de que la cifra parece razonable.
¿Conviene guardar resultados y captar contactos?
Solo si el resultado justifica pedir un correo. Bloquear el número detrás de un formulario funciona en pocos casos y molesta en muchos: si la gente puede estimarlo en otra parte, se va a otra parte.
La opción intermedia suele ganar. Muestra el resultado y ofrece enviarlo por correo con el desglose, junto a una llamada a la acción real: pedir presupuesto cerrado o reservar una llamada. Quien acepta ese envío es un contacto de verdad.
Para guardar los cálculos hace falta base de datos. Con Supabase cada uso queda como una fila y puedes ver qué combinaciones se piden más, que es información comercial útil. El montaje está en la guía de aplicaciones con Supabase.
Si además vas a cobrar por acceso o vender una versión avanzada, Stripe se encarga de pagos y suscripciones. La conexión es sencilla; lo que hay que decidir antes es qué queda gratis, porque una calculadora de pago sin versión abierta casi nunca consigue visitas.
¿Dónde se pone la calculadora dentro de tu web?
En una página propia con dirección legible y un título que coincida con lo que la gente busca. Una herramienta enterrada en una sección secundaria no recibe visitas de búsqueda, y esa es la mitad de su valor.
Explica los supuestos justo debajo del resultado. Qué incluye la tarifa, qué no incluye y desde cuándo es válida. Esa nota corta evita discusiones posteriores y hace que la estimación se lea como profesional en lugar de como truco.
Si la calculadora acompaña a una página de precios, conviene que las dos cuenten lo mismo. La incoherencia entre una tabla de tarifas y una herramienta que devuelve otra cifra destruye la confianza más rápido que un precio alto. La estructura de esa página está tratada en la guía de páginas de precios.
Añade analítica y mira una cifra concreta: cuántos llegan al resultado y cuántos pulsan después el botón de contacto. Si la primera es alta y la segunda muy baja, el problema no es la calculadora, es lo que ofreces al terminarla.
¿Cuánto cuesta construirla?
Una calculadora en una sola página cuesta 6 créditos. Si la acompañas de páginas de explicación, casos de uso y contacto, es una plataforma multipágina: 12 créditos por las tres primeras páginas y 3 por cada página adicional.
Cada edición cuesta 3 créditos, y en una calculadora se editan varias veces: ajustar tarifas, añadir una opción, corregir un caso extremo. Presupuesta cuatro o cinco ediciones para dejar la fórmula fina.
El plan gratuito da 5 créditos, insuficientes para una construcción completa. Pro cuesta $25 al mes con 200 créditos y Business cuesta $99 al mes. El modo Hi-Fi duplica ambas cifras, 12 al construir y 6 al editar, y en una herramienta de cálculo casi nunca compensa.
Cada construcción se arranca en un entorno aislado antes de entregarse, y la que no abre se reporta como fallo en vez de llegar como página en blanco. Eso descarta lo roto, no confirma que tu fórmula sea correcta: eso lo confirma tu tabla de casos.
¿Dónde se detiene un constructor con IA?
Tres límites que conviene tener claros.
No valida tu lógica de negocio. El generador escribe lo que le pides. Si la fórmula está mal planteada, obtendrás una interfaz impecable que devuelve cifras equivocadas con total seguridad.
Los cálculos regulados necesitan revisión profesional. Hipotecas, impuestos, dosis o cualquier estimación con consecuencias legales o de salud deben revisarse por alguien cualificado y llevar un aviso visible.
La lógica muy específica se afina con ediciones. Reglas encadenadas, tramos y excepciones llegan a funcionar, pero por pasos sucesivos, no con un solo prompt.
Con esos límites presentes, una calculadora es de los proyectos más agradecidos que existen: pequeña, medible y útil desde el primer día. Escribe tu fórmula en cinco líneas, prepara cinco casos de prueba y constrúyela en zugo.dev.