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Cómo crear la web de un estudio de arquitectura sin código

En un estudio de arquitectura la web es la obra fotografiada, así que el trabajo real está en elegir seis u ocho proyectos y prepararlos bien. La construcción del sitio es lo rápido: una página tarda alrededor de un minuto y una web de varias páginas, varios minutos. Todo lo demás es selección de imágenes y textos cortos.

Esa inversión de prioridades es lo que diferencia una web de arquitectura buena de una mediocre. Aquí el contenido no acompaña al diseño, el contenido es el diseño.

¿Qué estructura funciona para un estudio?

Menos páginas de las que la mayoría usa, y una jerarquía muy clara entre ellas. La tabla dice qué hace cada página y qué se puede aplazar.

Página Qué trabajo hace ¿Se puede aplazar?
Inicio Enseña tres proyectos y dice qué tipo de estudio sois No
Proyectos El listado completo, filtrable por tipo si hay volumen No
Ficha de proyecto Una por obra, con imágenes y ficha técnica No, es donde se decide el encargo
Estudio Quiénes sois, cómo trabajáis, con qué equipo Normalmente conviene
Contacto Recoge el encargo con contexto suficiente No
Servicios Solo si hacéis cosas distintas entre sí A menudo sí
Prensa o premios Credibilidad externa cuando existe

Cuatro páginas más una ficha por proyecto suman rápido, y eso es una plataforma multipágina: 12 créditos por las tres primeras páginas y 3 por cada página adicional. Con seis fichas de proyecto el cálculo sale a 12 más 3 por cada página que pase de las tres primeras, así que conviene decidir antes cuántas obras entran.

Una alternativa barata es empezar con una sola página de proyectos, con las obras en secciones dentro de ella, y dar página propia solo a las tres que traen encargos.

¿Cómo se monta la ficha de un proyecto?

Con una estructura idéntica en todas las obras. La repetición es una decisión de diseño, no pereza: permite comparar, y comparar es lo que hace un cliente antes de llamar.

Cada ficha necesita cinco cosas: una imagen de apertura a toda anchura, la ficha técnica con ubicación, año, superficie y encargo, dos o tres párrafos sobre la decisión principal del proyecto, una serie de imágenes en orden y los créditos de fotografía y colaboradores.

El párrafo sobre la decisión es lo único difícil y lo único que no se puede copiar. No describe el edificio, que ya se ve, sino qué problema traía el encargo y qué se decidió. Eso es lo que un cliente potencial lee para saber si pensáis como él necesita.

Los planos merecen una mención aparte: publicados en pequeño no se leen y ocupan sitio. O van a tamaño suficiente para entenderse, o mejor fuera de la ficha.

¿Qué imágenes hay que preparar antes de construir?

Las imágenes son el producto, así que la preparación es la mitad del proyecto. Conviene tenerlas listas antes de escribir el primer prompt, porque una web de arquitectura sin fotos definitivas se rehace entera cuando llegan.

Elige un formato coherente por bloque y respétalo: todas las aperturas con la misma proporción, todas las series con el mismo criterio de recorte. La mezcla de proporciones es lo que hace que una galería parezca desordenada aunque cada foto sea buena.

Usa fotografía comprimida para las imágenes de obra y formato vectorial para el logotipo. Nombra los archivos describiendo la obra, no con el código de la cámara, porque ese nombre también lo leen los buscadores. Y escribe tú el texto alternativo de cada imagen, que es una frase corta describiendo lo que se ve.

Hay una tentación que conviene evitar: rellenar huecos con renders genéricos o fotos de banco mientras llegan las buenas. En arquitectura eso se detecta al instante. El procedimiento completo para sustituirlas está en cómo usar tus propias imágenes.

¿Qué poner en el prompt?

Describe el tipo de estudio, las obras y, sobre todo, la contención visual. Un generador sin instrucciones añade adornos que compiten con las fotografías.

Crea la web de un estudio de arquitectura especializado en
[vivienda unifamiliar / rehabilitación / equipamiento público].
Páginas:
1. Inicio: tres proyectos destacados a pantalla completa, una
   frase que diga qué tipo de estudio somos, nada más.
2. Proyectos: listado con imagen de apertura, nombre, año y lugar.
3. Ficha de proyecto: apertura a toda anchura, ficha técnica
   (ubicación, año, superficie, encargo), dos párrafos sobre la
   decisión principal, serie de imágenes, créditos de fotografía.
4. Estudio: quiénes somos, cómo trabajamos, equipo con foto.
5. Contacto: formulario con nombre, tipo de encargo, ubicación,
   superficie aproximada y plazo.
Diseño: tipografía sobria, mucho blanco, sin sombras ni degradados,
sin animaciones. La imagen manda y el texto acompaña.
Sin fotos de archivo y sin cifras que yo no te dé.

Las dos últimas líneas son las que evitan un sitio que parece de cualquier sector. La contención no es un capricho estético en arquitectura: es lo que deja respirar a la fotografía.

¿Cuánto cuesta y cuánto tiempo lleva?

El precio va por acción. Una página suelta cuesta 6 créditos, una plataforma multipágina 12 por las tres primeras páginas más 3 por cada página adicional, y cualquier cambio posterior cuesta 3. En modo Hi-Fi, la construcción vale 12 y la edición 6.

El plan gratuito trae 5 créditos, Pro cuesta $25 al mes con 200 créditos y Business cuesta $99 al mes. Con 200 créditos salen 66 ediciones si solo gastas en eso, que cubre de sobra una web de estudio y sus actualizaciones de obra durante meses. Los ejemplos completos están en cuánto cuesta una web hecha con IA.

El tiempo va por otro lado. La construcción lleva minutos; seleccionar obras, ordenar series de imágenes y escribir los párrafos de decisión lleva días. Es tiempo bien gastado, porque es exactamente lo que un cliente evalúa.

¿Qué revisar antes de publicar?

Empieza por el móvil, aunque duela: buena parte de las visitas a webs de arquitectura llega desde el teléfono, y una galería pensada solo para pantalla grande se cae ahí.

Recorre todas las fichas y comprueba que ninguna tiene menos imágenes que las demás, porque la obra con tres fotos parece la obra floja aunque no lo sea. Revisa los créditos de fotografía, que son una obligación con quien hizo las fotos y un detalle que otros arquitectos miran.

Envíate tu propio formulario de contacto y confirma que llega, cosa que se resuelve conectando Resend. Si quieres además que los encargos queden guardados, Supabase pone una base de datos detrás del formulario.

Cada construcción se arranca en un entorno de pruebas antes de entregarse, y una que no llega a abrirse se reporta como fallo en vez de entregarse. Eso baja el riesgo de publicar un sitio muerto, no lo elimina, y no comprueba que las superficies y los años de tus fichas técnicas sean correctos.

¿Dónde están los límites honestos?

No hace la fotografía. La web puede tener una galería impecable y huecos perfectos, pero las fotos las encargáis vosotros. Es el gasto que de verdad decide cómo se ve el estudio.

No es un visor de modelos ni de planos técnicos. Recorridos tridimensionales interactivos y visores de planos son otra categoría de herramienta.

La lógica muy específica llega con ediciones. Un filtro por tipo de obra, año y ubicación combinados se consigue en varias pasadas cortas, no en un prompt.

Un producto complejo necesita equipo. Zugo no sustituye a un equipo de desarrollo cuando el proyecto se convierte en una aplicación seria. Llegado ese punto, el código se exporta a GitHub y el repositorio es vuestro.

Para un estudio que necesita enseñar seis obras bien enseñadas, nada de eso estorba. Si trabajáis con clientes de empresa y os hace falta además una página que explique el servicio, el método está en cómo crear la web de una agencia. Reunid las fotos de tres obras, escribid un párrafo por cada una y mirad el borrador en zugo.dev.

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