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Cómo crear una web de cursos online sin programar en 2026

Para crear una web de cursos online sin programar, describe el curso, el temario, el precio y qué ve el alumno después de pagar, y deja que un constructor con IA genere las páginas. En Zugo la página de venta se construye en alrededor de un minuto y el área de alumnos, en unos minutos.

Aquí conviene separar dos proyectos que se confunden todo el tiempo: la página que vende el curso y el sitio donde el alumno lo consume. El primero se resuelve en una tarde. El segundo tiene grados, y este artículo dice cuál es alcanzable y cuál no.

¿Qué necesitas primero, la página de venta o el aula?

Casi siempre la página de venta, y por un motivo práctico: valida que alguien pagaría antes de que construyas el aula entera.

Pieza Qué resuelve Cuándo hacerla
Página de venta Explicar el curso y cobrar Primero, siempre
Entrega por correo Mandar enlaces de las clases tras el pago Cuando ya hay alumnos
Área con acceso Que el alumno entre y vea su curso Cuando la entrega manual te ocupe demasiado
Progreso y evaluación Saber por dónde va cada alumno Solo si el curso lo necesita de verdad
Certificados y grupos Formación para empresas Casi nunca al principio

Empezar por el aula completa es el error caro clásico. Un curso puede venderse y entregarse por correo perfectamente durante los primeros meses, y ese tiempo te dice qué necesita de verdad el área de alumnos.

¿Qué escribir en el prompt de la página de venta?

Una página de curso convence con concreción. Cuatro bloques hacen casi todo el trabajo y el constructor no puede inventárselos.

Para quién es y qué nivel exige. "Para diseñadores que ya trabajan y quieren cobrar por proyecto" filtra mejor que "para todos los niveles".

Qué sabrá hacer al terminar. Resultados observables, no temas. "Montarás y publicarás tu primer presupuesto por valor" dice más que "fundamentos de tarificación".

Temario con formato. Módulos, número de clases, duración aproximada y si hay ejercicios o sesiones en vivo.

Precio, acceso y garantía. Cuánto cuesta, durante cuánto tiempo se accede y qué pasa si no le sirve.

Página de venta para el curso [nombre].
Para quién: [perfil concreto]. Nivel: [X].
Al terminar sabrá: [3 resultados observables].
Temario: [N] módulos, [N] clases, [duración total].
Formato: [vídeo grabado / en vivo / mixto], con [ejercicios].
Precio [X], acceso durante [X], devolución en [X] días.
Secciones: portada con promesa y botón de compra, para quién es,
temario desplegable, sobre el profesor, preguntas frecuentes,
compra al final. Tono: claro y sin exageraciones.

Zugo trae 25 plantillas listas, 5 de ellas de juegos. Una plantilla de página de aterrizaje ya tiene la estructura de promesa, detalle y compra, y reescribirla con tu contenido suele dar mejor borrador que un prompt libre.

¿Cómo se cobra y cómo se da acceso después?

El cobro es la parte fácil. El conector de Stripe vende pagos únicos y suscripciones desde el propio constructor, sin escribir código. Comprueba antes que Stripe opere en tu país, porque es la pasarela disponible ahora mismo.

Lo que hay que diseñar es el momento siguiente al pago, y hay dos caminos honestos.

El camino simple es la entrega por correo con el conector de Resend: el alumno paga y recibe un mensaje con los enlaces de las clases. Es imperfecto porque cualquiera puede reenviar ese correo, y aun así funciona para los primeros cien alumnos de la mayoría de los cursos.

El camino serio es un área con inicio de sesión sobre Supabase: el alumno entra con su cuenta y ve solo lo que ha comprado. Aquí hay que probar el ciclo entero antes de vender, con una cuenta que no haya pagado, para comprobar que no puede llegar al contenido. Ese repaso lo tienes que hacer tú, sea quien sea quien haya escrito el código.

El patrón general de aplicaciones con datos y acceso está en cómo crear una app sin programar.

¿Dónde se alojan los vídeos del curso?

Esta pregunta descoloca a mucha gente y la respuesta es sencilla: los vídeos casi nunca se guardan en la propia web. Se suben a un servicio de vídeo y se insertan en la página.

Ese reparto es el habitual en cursos online por dos razones prácticas. La primera es el peso: un curso de seis horas es un archivo enorme y servirlo bien es un problema técnico específico. La segunda es la reproducción: calidad adaptable, controles y subtítulos ya resueltos.

Lo que sí construyes en la web es lo de alrededor: el listado de clases, la navegación entre módulos, los materiales descargables y el acceso. Y una advertencia sin adornos: ningún vídeo insertado es imposible de descargar, así que la protección práctica de un curso es el acceso, no el DRM.

¿Cuánto cuesta construir todo esto?

El plan gratuito da 5 créditos para probar. Pro cuesta $25 al mes con 200 créditos, que dan para unas 33 construcciones rápidas o 16 plataformas completas, e incluye dominio propio. Business cuesta $99 al mes.

Una página de venta suelta cuesta 6 créditos. Un sitio con área de alumnos se factura como plataforma: 12 créditos por las tres primeras páginas y 3 créditos por cada página adicional. Cada edición cuesta 3 créditos, y el modo Hi-Fi cuesta el doble: 12 la construcción y 6 la edición.

Antes de entregarse, cada construcción se arranca en un sandbox y tiene que cargar. La que no abre se reporta como fallida en lugar de llegarte como pantalla en blanco. Baja el riesgo, no lo elimina: compra tu propio curso con una tarjeta de prueba y recorre el camino completo antes de abrir la venta.

¿Cómo se lanza sin construir de más?

Un orden que evita casi todo el trabajo perdido, y que se apoya en que cada edición cuesta 3 créditos y tarda menos que redactar el mensaje.

Publica primero la página de venta con un temario real y una fecha de apertura. Si nadie compra, el problema es la oferta y ninguna aula lo habría resuelto.

Entrega las primeras ediciones a mano, por correo, y anota cada pregunta que te hagan los alumnos. Esas preguntas son el mejor plano posible del área que tendrás que construir después.

Construye el área cuando la entrega manual empiece a costarte más de lo que cuesta la construcción. Ese momento llega de forma evidente y no antes.

¿Dónde está el límite de este enfoque?

Tres casos en los que una plataforma especializada o un desarrollo a medida ganan.

Formación reglada con certificación oficial. Requisitos de auditoría, trazabilidad y formatos de intercambio obligatorios se cubren con herramientas hechas para eso.

Aula con evaluación compleja. Correcciones automáticas, itinerarios que se adaptan al alumno, plagio, exámenes vigilados. Es un producto que se diseña, no que se describe en un prompt, y Zugo no sustituye a un equipo de desarrollo ahí.

Volumen grande de alumnos y grupos. Cientos de matrículas con empresas, facturación por grupos y soporte necesitan procesos, no solo pantallas.

Para el caso habitual, alguien que enseña algo concreto y quiere venderlo y entregarlo esta semana, esto se resuelve en una tarde. Si además quieres un espacio donde tus alumnos hablen entre ellos, la ruta continúa en cómo crear un sitio de comunidad, y si tu curso nace de tu trabajo de asesoría, en cómo crear una web de consultoría. Empieza describiendo tu curso en zugo.dev.

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