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Cómo crear un rastreador de hábitos sin código paso a paso

Para crear un rastreador de hábitos sin código, describe qué hábitos se registran, quién los marca y qué ve la persona al terminar el día. Un generador con IA construye la aplicación web, la arranca en un entorno de prueba y la publica en una dirección viva a la que entras desde el móvil.

Un rastreador de hábitos parece un proyecto pequeño y es el ejemplo más limpio de una aplicación real: guarda datos, distingue usuarios y cambia con el tiempo. Por eso funciona bien como primer proyecto con base de datos, y por eso conviene decidir su alcance antes de la primera construcción.

¿Qué decisión hay que tomar antes de escribir el prompt?

El alcance. Un rastreador para ti solo y uno para mil personas se parecen en la pantalla y no se parecen en nada por debajo, y confundirlos es la forma más rápida de perder una tarde.

Alcance Qué necesita por debajo Cuándo elegirlo
Solo para ti Nada más que la app publicada Prueba personal, quieres ver si lo usas
Cuentas individuales Login y base de datos Vas a compartirlo con conocidos o venderlo
Grupo o equipo Login, base de datos y roles Un club, una clase, un reto compartido
Con historial largo Base de datos y consultas por fecha Quieres gráficos de meses, no de días

La primera fila es un punto de partida legítimo y mucha gente se queda ahí. Sin cuentas, los datos viven en tu navegador y desaparecen si cambias de teléfono, cosa que hay que saber de antemano y no descubrir en marzo.

En cuanto quieras que tus datos te sigan de un dispositivo a otro, necesitas base de datos y login. Eso significa conectar Supabase, que aporta la base, el acceso y el almacenamiento de archivos. El detalle de cómo funciona el acceso está en la guía sobre login generado con IA.

¿Qué datos guarda de verdad un rastreador de hábitos?

Menos de los que parece. Casi todo lo interesante se calcula a partir de dos tablas, y describirlas en el prompt evita que el generador improvise una estructura que luego cuesta cambiar.

La primera guarda los hábitos: nombre, frecuencia objetivo, color, fecha de creación y si sigue activo. La segunda guarda las marcas: qué hábito, qué día y, si te interesa, una nota corta. La racha no se guarda, se calcula, y guardarla es el error clásico que produce números que se contradicen.

Con esas dos tablas salen todas las vistas que la gente espera: la lista de hoy, el calendario del mes, la racha actual y el porcentaje de cumplimiento. Añadir campos después es barato, quitarlos cuando ya hay datos dentro no lo es.

Piensa también en la zona horaria antes de construir. "Día" significa cosas distintas según dónde estés, y un rastreador que cierra el día a medianoche UTC frustra a quien marca sus hábitos a las once de la noche. Decir en el prompt que el día se cierra en la hora local del usuario ahorra una corrección posterior.

¿Qué prompt da una primera versión usable?

Describe las pantallas, no la tecnología. El generador decide la implementación, tú decides el comportamiento.

Crea una aplicación web para registrar hábitos diarios.
Acceso con correo y contraseña; cada persona ve solo lo suyo.
Pantalla principal: lista de los hábitos de hoy con un
botón grande para marcar cumplido, y arriba la racha actual.
Pantalla de hábito: calendario del mes con los días marcados,
racha actual, racha más larga y porcentaje del mes.
Gestión: crear hábito con nombre, frecuencia (diaria o
X días por semana), color e icono; archivar sin borrar datos.
Resumen semanal: cuántos hábitos se cumplieron por día.
El día se cierra en la hora local del usuario.
Diseño pensado para móvil, botones grandes, modo oscuro.

La línea "archivar sin borrar datos" parece un detalle y es una decisión de producto. Quien deja un hábito quiere que su historial siga existiendo, y una app que borra al eliminar convierte tres meses de constancia en nada.

"Diseño pensado para móvil" tampoco es decorativo: un rastreador se usa de pie, con una mano y en diez segundos. Si los botones son pequeños, la app no se usa, y la causa del abandono no será la falta de motivación.

¿Cuánto cuesta construirlo?

Zugo cobra en créditos por acción. Una construcción son 6 créditos. Una edición son 3, y este es el proyecto donde más ediciones vas a hacer, porque un rastreador se afina con el uso: cambiar el orden de la lista, añadir una nota a la marca, meter un gráfico semanal.

Si separas la aplicación en varias pantallas independientes, entra en el formato de plataforma multipágina: 12 créditos por las tres primeras páginas y 3 por cada página adicional. Una plataforma así tarda unos minutos en generarse, no segundos.

Free da 5 créditos, que no alcanzan para una construcción de 6, así que un proyecto real empieza en Pro: 25 dólares al mes con 200 créditos. Business son 99 dólares al mes. El modo Hi-Fi duplica cada acción: 12 por construcción y 6 por edición. En una app de uso diario, el acabado visual sí se nota, aunque puedes dejarlo para cuando la lógica ya funcione.

Cuenta con gastar créditos en iteración, no solo en la primera construcción. El presupuesto realista de un rastreador que llegas a usar de verdad es una construcción y entre cinco y diez ediciones repartidas en las primeras semanas.

¿Cómo se comprueba que funciona antes de confiar en él?

Cada construcción se arranca en un entorno de prueba antes de entregarse, y una que no logra abrirse se reporta como fallo en lugar de servirse como pantalla en blanco. Eso descarta el fallo más burdo. No verifica tu lógica, y en un rastreador la lógica es todo.

Hay cuatro pruebas manuales que valen más que cualquier revisión visual. Marca un hábito, cierra sesión, vuelve a entrar y comprueba que la marca sigue ahí. Marca y desmarca el mismo día para ver que la racha no se descuadra. Crea una segunda cuenta y confirma que no ve los datos de la primera. Y cruza medianoche con la app abierta para ver qué considera "hoy".

La tercera prueba es la importante si vas a compartir la app. Que cada persona vea solo lo suyo no es un detalle estético, es la diferencia entre una app privada y una fuga de datos personales de gente que confió en ti.

¿Dónde se queda corto un generador con IA aquí?

Tres límites honestos, todos conocidos de antemano.

Las notificaciones push no salen de un prompt. Un recordatorio a las 21:00 en la pantalla de bloqueo implica permisos del sistema y servicios de mensajería. Lo que sí puedes hacer es un resumen por correo conectando Resend.

Publicar en las tiendas de aplicaciones es otro trabajo. Lo que construyes es una aplicación web que vive en una dirección tipo mishabitos.zugo.run y se abre en el navegador del móvil. Muy usable, pero no es un icono descargado de una tienda.

La lógica muy específica se afina con ediciones, no con un solo prompt. Hábitos con frecuencia irregular, objetivos que cambian a mitad de mes o rachas con días de gracia son reglas que se acaban puliendo pidiendo cambios uno a uno. Zugo tampoco sustituye a un equipo de desarrollo si esto crece hasta ser un producto con miles de usuarios.

A cambio, el código es tuyo y se exporta a GitHub, así que si el proyecto funciona no empiezas de cero cuando contrates a alguien. Si lo que buscas es más simple, la guía de app de tareas cubre una versión sin rachas ni calendarios. Escribe tus cinco hábitos y construye la primera versión en zugo.dev.

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